¿Tu mente trabaja a tu favor o en tu contra?

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Con la gran cantidad de pensamientos que albergamos, ¿cómo saber si tu mente trabaja a tu favor o en contra? Gracias a los neurólogos, sabemos que cada uno de nosotros tenemos más de 60.000 pensamientos diarios y de esas creaciones mentales se deriva tu estado emocional, tus acciones cotidianas y tus posteriores experiencias.

El sentido común te dirá que nadie en su sano juicio iría en contra de si mismo, pero en la práctica a menudo sucede todo lo contrario y esto se produce porque a pesar de que podamos consciente y firmemente tomar nuestras decisiones, la parte subconsciente de nuestro cerebro es la que realmente está decidiendo por nosotros.

Vamos a tomar un ejemplo sencillo y a la vez, muy común:

Imagina que decides ganar más dinero del que actualmente estás ganando.

Tu parte consciente tratará de poner todos los medios que están a su alcance para lograrlo, ya sea ponerse a estudiar una nueva profesión y acceder a un nuevo empleo, trabajar más horas en tu ocupación actual, buscar un trabajo mejor remunerado, montar un negocio o cualquier otra vía que implique el ámbito lógico, analítico y la posterior acción física que lo acompañe.

Pero en realidad por mucho esfuerzo que volquemos en esta faceta, sólo representa una minúscula parte de como construimos nuestra realidad y es que mientras tu te estás esforzando y deseando ganar más dinero, puede que tu subconsciente crea que es muy difícil ganar más dinero, que hay mucha crisis, que los empleos están mal pagados, que no vas a poder ascender en tu empresa, que si montas un negocio tienes muchas posibilidades de fracasar y todo tipo de creencias que van en detrimento de tu objetivo.

De este modo es como si tu estuvieras de pie con los brazos abiertos, mientras una persona tira de ti hacia la derecha y otra hacia la izquierda, estableciéndose un lucha que no te permite avanzar y que te dejará agotado.

En cambio, si tu deseo o propósito está alineado con tu creencia, si ambos trabajan en la misma dirección, entonces es mucho más sencillo lograr tus objetivos.

Las personas estamos acostumbradas a ejercer acción sobre la voluntad y de esta forma ponemos todo nuestro ímpetu en tratar de cambiar las cosas en el ámbito de la actuación externa y ahí volcamos nuestro empeño, pero si nuestra parte interna no ha sido modificada nos encontramos con obstáculos continuamente y además sin saber cuáles son los motivos.

Simplemente sentimos que nuestro esfuerzo no es recompensado.

Llegados a ese punto, muchas personas sufren entonces la frustración de no ver cumplidos los sueños por los que tan duramente se han esforzado e incluso pierden la ilusión y la motivación de seguir persistiendo y terminan resignándose a su realidad.

Eliminar todas esas barreras internas que toman forma como patrones limitantes en el subconsciente, es lo primordial para todo aquel que desea cambiar su realidad, pero con las creencias resulta de igual modo que con los hábitos, en sí no podemos eliminarlos, sino sustituirlos por otros.

Hay una manera muy sencilla de descubrir si en general tienes a tu mente trabajando a tu favor o en contra:

Anota en una lista 10 objetivos que desees conseguir y al lado haz otra lista con las creencias que sostienes actualmente al respecto. Esto te brindará una imagen clara de si tu deseo y creencia van al unísono y por tanto tu mente trabaja a tu favor o si por el contrario te está boicoteando.

Te pongo un ejemplo que esta misma semana he tenido con uno de mis alumnos que tiene el objetivo de escribir su primer libro.

Tiene un deseo muy grande pues es algo que lleva muchos años pensando en realizar, pero cuando le pregunté el motivo de que no lo haya hecho, estas fueron 3 de sus respuestas:

  • Es que es mucho trabajo y tengo pocas posibilidades de encontrar una editorial que me publique
  • Es que hay que vender muchos ejemplares para ganar dinero
  • Es que tengo miedo de tener críticas negativas

Resulta obvio que con esas creencias la motivación se va al traste e incluso si se esfuerza por lograr su objetivo y finalmente lo consigue, el resultado suele ir en consonancia a lo que hemos proyectado mentalmente.

Cuando definas tus objetivos, es muy importante que lo hagas abarcando todas las áreas de tu vida, ya que usualmente las personas tenemos convicciones muy distintas en cada una de ellas.

Por ejemplo, hay personas con una seguridad muy grande en el terreno profesional y sin embargo son totalmente inseguros  en las relaciones sentimentales, por ello establece propósitos en todas las áreas para saber en que parcelas de tu vida puedes necesitar trabajar más profundamente.

Todas aquellas creencias que a dia de hoy estén actuando como un freno para nuestra vida, debemos anotarlas y de forma individual ir sustituyéndolas por otras que nos conecten con el empoderamiento, la seguridad, el logro y la fe.

Esos son los cimientos que harán que tu casa mental esté bien asentada y a partir de ahí podrás construir tus mejores propósitos sabiendo que consciente y subconsciente están trabajando en el mismo objetivo y hacerlo es algo que depende únicamente de ti.

 

 

 

 

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